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Cerremos la brecha en el tiempo de aprendizaje

This article was originally published in The Notebook. In August 2020, The Notebook became Chalkbeat Philadelphia.

En medio de todo el debate sobre cómo resolver la brecha en desempeño, una explicación obvia ha pasado desaper-cibida: la cantidad de tiempo que los niños de diferentes escuelas dedican a estudiar o participar en actividades relacionadas con la escuela.

Habiendo trabajado en y observado tanto en escuelas públicas como privadas – incluyendo escuelas urbanas, magnet, suburbanas, independientes y con internado – he llegado a la conclusión de que hay una explicación completamente directa de por qué los niños en las áreas urbanas se desempeñan relativamente bien hasta el 3er grado y luego empiezan a tener dificultades. No están pasando suficiente tiempo en entornos de aprendizaje estructurado.

Usando la escuela superior como punto de comparación, veamos cómo el tiempo dedicado al aprendizaje varía entre los distintos tipos de escuela.

Escuelas públicas urbanas: La asistencia diaria promedio de los estudiantes de escuela superior en las áreas urbanas es de 70 a 75%. Eso es menos de cuatro de cada cinco días de escuela. Consideren también que el día de clases dura más o menos seis horas y que la mayoría de los estudiantes no participan en actividades extracurriculares. Y la tarea – si la asignan, y si se hace – es en el salón de clases, no en el hogar. Los niños de la ciudad consi-deran que el tiempo fuera de la escuela es su tiempo personal. Ya sea que lo dediquen a trabajar, a responsabilidades de la familia o a disfrutar, las responsabilidades relacionadas con la escuela no deben interrumpir.

Tiempo dedicado a la escuela/aprender por semana: 25 horas

Escuelas suburbanas: La mayoría de los estudiantes en los suburbios vienen a la escuela todos los días entre seis y siete horas. Añadiéndole una o dos horas de tarea cada noche, el tiempo dedicado a actividades relacionadas con la escuela casi llega a 50 horas por semana. Los estu-diantes que juegan deportes o participan en otras actividades extracurriculares pueden pasar otras 10 a 20 horas conectados con asuntos de la escuela.

Tiempo dedicado a la escuela/aprender por semana: 45 a 65 horas

Escuelas privadas: Aquí los estu-diantes rara vez se ausentan, se asigna bastante tarea, y es requisito participar en actividades después de la escuela. A veces hay juegos, obras de teatro y otras actividades durante los fines de semana. El día escolar puede ser de hasta 10 horas, y la tarea toma de dos a tres horas cada noche.

Tiempo dedicado a la escuela/aprender por semana: 60 a 70 o más horas

Escuelas con internado: Esto es un ambiente escolar las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Los días de instrucción son largos, las actividades extracurriculares son requisito y hay sesiones de estudio supervisadas en las noches. Los maestros comen con los estudiantes. A veces se requiere asistir a servicios religiosos. Los dormitorios tienen maestros residentes. Los internados son instituciones totales donde un estudiante vive una vida controlada, cada día, todos los días. Por esa razón, estas escuelas pueden tener un impacto enorme.

Tiempo dedicado a la escuela/aprender por semana: 168 horas

Este análisis básico nos dice que los niños de áreas urbanas le dedican al aprendizaje la mitad del tiempo que dedican los estudiantes de los suburbios y una tercera parte del que dedican los estudiantes de escuelas privadas. Si se toma en cuenta las horas dedicadas a campamentos de verano, jugar en un equipo deportivo, tomar clases de música o aprender en Internet, la desigualdad en tiempo de aprendizaje es todavía mayor.

Y no es sólo tiempo perdido. Relacionarse con adultos en diferentes entornos – en el salón de clases, en equipos deportivos o de debate, y a la hora de comer – cuenta como aprendizaje. Los reformadores de escuela superior citan que los factores clave para aumentar el porcentaje de graduación son personalizar la escuela y tener mentores. A fin de asegurar esas conexiones, las escuelas suburbanas y privadas consistentemente ponen a los estudiantes en contacto con adultos que puedan entrenarlos y abogar por ellos. En las escuelas superiores urbanas, a los estudiantes ahora se les motiva amenazándolos con el fracaso en los exámenes de aptitud que son re-quisito de graduación.

Otro factor que marca una diferencia es socializarse y adaptarse a una rutina de trabajo profesional mientras el estudiante está todavía en la escuela. Se espera que un abogado o banquero pase de 80 a 100 horas trabajando, y la expectativa de un estudiante o residente de medicina es similar. Por otro lado, para los empleados de Wal-Mart o conductores de autobús cualquier tiempo que sobrepase 35 a 40 horas de trabajo requiere pago por horas adicionales (overtime).

Cuando terminan la escuela superior, los estudiantes de escuelas independientes ya han aceptado el hecho de que probablemente pasarán 90 horas semanales trabajando. Ese tipo de compromiso no puede ni siquiera ser imaginado por los estudiantes de las escuelas superiores urbanas. Ellos, sin saberlo, han sido preparados para ser parte de la fuerza laboral que trabaja por hora.

Los niños que más necesitan son los que reciben menos cuando se trata del tiempo dedicado a aprender. Nosotros podemos exigir más y elevar las expectativas todo lo que queramos. Pero la realidad es que reducir la brecha en desempeño requiere tiempo. Para la mayoría de los estu-diantes de escuelas superiores urbanas, simplemente no hay tiempo.

Este artículo fue publicado en thenotebook.org el 11 de abril de 2013.

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