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Esta vez no se está buscando un redentor

Al próximo superintendente quizás se le pida construir sobre lo que ya existe en vez de crear un gran plan nuevo

This article was originally published in The Notebook. In August 2020, The Notebook became Chalkbeat Philadelphia.

El Distrito Escolar de Filadelfia no debe esperar ni por Supermán ni por una Supermujer, sino buscar un nuevo líder que pueda – de acuerdo con las palabras de un experto en educación interno – "tocar tierra aprendiendo".

La ciudad debe considerar su reciente experiencia con tres personas externas de renombre como una advertencia y considerar para la superintendencia a alguien que conozca a Filadelfia y tenga una predisposición para construir sobre lo que ya existe en vez de comenzar de nuevo.

Este es el panorama que surgió de una serie de entrevistas con figuras locales y nacionales de educación, quienes están familiarizadas con los problemas de los distritos escolares de ciudades grandes en general y en particular con Filadelfia.

Ahora que los funcionarios del Distrito se preparan para comenzar la búsqueda de un sucesor permanente para Arlene Ackerman, algunos sostienen que el próximo líder no necesita ser un educador.

Y en vez de alguien que venga listo para imponer su plan, muchos dijeron que el próximo dirigente del Distrito debe modelar un estilo de liderato que se use en todo el sistema – uno basado en colaboración y en fortalecer "el banco" y no en lealtad personal y una agenda predeterminada.

"Es menos importante que alguien venga con su librito de juegos", dijo Pedro Ramos, el nuevo jefe de la reconstruida Comisión para la Reforma Escolar, quien probablemente dirigirá la búsqueda. "El modelo estilo ‘de arriba hacia abajo’ sigue comprobando que no sirve. … Estamos buscando a alguien que tenga un historial demostrado de atraer, motivar y darle poder a buenos maestros".

Ramos, nombrado por el Gobernador Tom Corbett, dijo que el trabajo requiere a alguien que sepa cómo respaldar a los maestros y principales y también cómo atraer y motivar el talento.

"Ya hemos tenido suficiente experiencia con superhéroes", añadio Shelly Yanoff, directora ejecutiva de Public Citizens for Children and Youth. "Necesitamos a alguien que piense que las personas más importantes que tenemos son los principales".

El nuevo líder enfrentará grandes retos: restaurar la confianza del público en un Distrito golpeado por problemas de presupuesto y tráfico de influencias que terminaron eliminando a la SRC anterior y a la superintendente, trabajar con una comisión completamente nueva, implementar iniciativas controversiales como por ejemplo cierres de escuelas con un personal más reducido… y la lista continúa.

"Necesitamos a alguien que quiera ser parte de esta comunidad si ya no lo es, no alguien simplemente contratado para hacer el trabajo", dijo Gerald Wright, quien tiene dos hijas en el sistema y es miembro activo de Parents United for Public Education.

La ex miembro de la junta escolar Debra Kahn habló sobre una "presencia de calma". El líder de la unión de maestros Jerry Jordan advirtió contra contratar a una persona determinada a "eliminar mucho de lo que ya está establecido". El abogado de interés público Michael Churchill dijo que el Distrito no necesita un "visionario", sino a alguien que pueda "construir sobre lo que ya se hizo".

Historial de gente de fuera

Cada uno de los tres últimos superintendentes permanentes (no los interinos) – David Hornbeck, Paul Vallas y Arlene Ackerman – vinieron de fuera con planes y agendas establecidos. Todos los tres se fueron en medio de controversia y decepción.

"Cada uno se dedicó muy poco a aprender el contexto local", dijo James M. "Torch" Lytle, antiguo superintendente de Trenton y administrador de alto nivel en Filadelfia que ahora es profesor en la Escuela Graduada de Educación de la Universidad de Pensilvania. "Ninguno trabajó en una agenda que construyera sobre donde la ciudad está y donde la organización está. Hay una diferencia entre tocar tierra corriendo y tocar tierra aprendiendo”.

No importa quien sea contratado, dijo él, ‘va a tomar tiempo estabilizar el sistema. Van a tener que fortalecer el banco, y eso no se logra en seis meses”.

Lori Shorr, funcionaria principal de educación del Alcalde Nutter y una de los dos asesores ejecutivos de la nueva SRC, quiere a alguien que entienda la ciudad y esté dispuesto a ver la mejora educativa como parte de una agenda más grande.

“Yo no creo que necesitamos ir primero a buscar en otros lados”, dijo ella. “Necesitamos a alguien que vea esto como un problema que afecta a toda la ciudad. No se trata sólo de hacer que el Distrito brille; es hacer que la ciudad brille”.

Ella también quiere a alguien con experiencia en lidiar con fuertes recortes de presupuesto y múltiples fuentes de fondos.

Dadas las complejidades del trabajo, Shorr y Ramos están considerando seriamente abandonar el modelo de superintendente y regresar a tener un jefe ejecutivo y un funcionario académico, la estructura que había bajo Vallas.

“Se está considerando”, dijo Shorr.

Ramos dijo que es “difícil” conseguir a una persona “que pueda dirigir y administrar a esa escala de complejidad y que [también] tenga un trasfondo educativo. … yo no creo que se necesite un certificado de superintendente”.

Independientemente de estructura, dijo Lytle, es sumamente importante que el nuevo líder desarrolle el tipo correcto de relación con la Comisión para la Reforma Escolar.

La función de la SRC, dice él, debe ser “establecer metas y parámetros y no involucrarse directamente en la administración … ser más como una junta corporativa que una junta escolar”.

La búsqueda no será breve

Ramos espera contratar a una compañía de reclutamiento y que el proceso dure bastante tiempo. Muchos candidatos buenos, dijo, tienen la tendencia de querer venir al final porque desean asegurar que verdaderamente quieren el trabajo y que tienen buenas posibilidades de conseguirlo.

Aunque la meta es obviamente tener a alguien en el cargo en o antes de que comience el año académico 2012-13, dijo él, “uno sigue hasta que consiga a la persona adecuada”.

Esa persona no será fácil de encontrar, ya que Filadelfia tiene ahora la reputación de devorar a sus líderes escolares para luego deshacerse de ellos. Aunque nacionalmente la duración promedio de los superintendentes de ciudades grandes está aumentando – de más o menos dos años en los 90 a tres años y medio ahora – el historial reciente en Filadelfia ha sido opuesto. Hornbeck duró seis años, Vallas cinco, y Ackerman sólo tres.

Michael Casserly, director ejecutivo del Council of the Great City Schools, dijo que las juntas escolares se han vuelto más sofisticadas en cuanto al costo del cambio rápido de personal, no sólo en términos de la interrupción sino en términos de lo que cuesta, como Filadelfia descubrió con la indemnización de casi $1 millón de Ackerman.

La reserva de personas dispuestas a tomar el mando de los distritos más grandes y generalmente más problemáticos del país se está reduciendo, dijo Casserly. De los pocos que hay por ahí, la competencia entre distritos para reclutar a los mejores es fuerte.

“Ese trabajo”, dijo, “ya no es tan divertido”.

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