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Moldeando la experiencia de la escuela superior

Las actividades extracurriculares son importantes para muchos al escoger la escuela.

This article was originally published in The Notebook. In August 2020, The Notebook became Chalkbeat Philadelphia.

Cuando Britney White (ahora senior en la Escuela Superior Kensington para las Artes Creativas y Representativas – Kensington CAPA) estaba decidiendo a cuál escuela superior asistir, no consideró los programas académicos, el porcentaje de admitidos a la universidad, las actividades extracurriculares ni tampoco ninguno de los demás factores que muchos estudiantes consideran al tomar su decisión.

Ella admite que decidió ir a Kensington CAPA porque su hermana ya había sido estudiante de esa escuela.

Sin embargo, durante sus primeros dos años en la escuela se dio cuenta de que algo que había pasado por alto en su búsqueda se había convertido en un aspecto crítico de su experiencia en la escuela superior.

“Honestamente, lo que hizo que yo quisiera quedarme en la escuela fue todo lo extracurricular. Si la escuela no tuviera nada que ofrecerme aparte de las clases, creo que hubiese querido transferirme”, dijo White.

White empezó a cantar, a bailar en el equipo de baile Step Team, participó en el drumline, y empezó a trabajar en el capítulo de Youth United for Change (YUC) de la escuela. También exploró el club de cine, el consejo de estudiantes y el grupo de teatro.

Para algunos estudiantes, el acceso a actividades extracurriculares es el atractivo que distingue a una escuela sobre otra. Para algunos como White, es lo que finalmente los motiva a quedarse en la escuela y termina definiendo su experiencia en la escuela superior.

Algunas escuelas superiores han creado una reputación por ciertas actividades, por ejemplo, la Escuela Superior Chárter Imhotep Institute por sus excelentes equipos deportivos, especialmente el baloncesto de varones, y la Kensington CAPA por las artes representativas.

Otras escuelas como la Masterman, que tiene más de 30 clubes y organizaciones de servicio, tienen programas excepcionales en muchas áreas.

Por otro lado hay escuelas superiores que no ofrecen programas de substancia, dejando a los estudiantes hambrientos por mucho más de lo que se ofrece dentro del salón de clases.

Las guías de escuela superior como mucho dan detalles limitados sobre los programas específicos, y a veces no todo lo que está en el papel es real. Los estudiantes que no investigan antes de solicitar y sus familias podrían quedar decepcionados cuan­do empieza el año escolar.

El plan estratégico Imagine 2014 dice que el Distrito asegurará que “todos los estudiantes tengan acceso a programas completos de enriquecimiento que incluyan arte, música y atletismo durante el día, después de la escuela, durante los veranos y también los sábados.”

Durante una presentación a la comunidad en julio, la Superintendente Arlene Ackerman y el Alcalde Nutter presentaron un informe del progreso del plan, prometiendo ofrecer un programa de artes visuales y representativas en cada escuela superior con currículo general.

El Distrito abrió un Centro de Talento Regional para baile, arte y música en la Escuela Superior Martin Luther King en marzo y tiene planes de abrir otro en Audenried este otoño.

Justin Carter, graduado de la clase de 2010 de la Escuela Superior West Philadelphia, también habló de la importancia de las actividades extracurri­culares. Carter comenzó la escuela superior en la

Communications Tech pero se salió dos semanas después porque sintió que la escuela no le ofrecía mucho.

“No tener los programas extracurriculares adecuados verdaderamente afecta a los estudiantes porque no tienen la habilidad para expresarse… para canalizar sus ener­gías en algo que disfrutan y que pueden hacer bien”, dijo Carter. “Estos programas pueden ayudarte a enfocar tu energía para que al entrar en un salón de clases no te sientas tan inquieto”, dijo.

Carter fue educado en el hogar por dos años antes de matricularse en la West. Recuerda que cuando llegó, algunos de los programas parecían un poco desorganizados.

“El programa de música estaba en malas condiciones. El maestro de música se jubiló, todavía no habían contratado a otro y de los muy pocos instrumentos que había, la mayoría eran viejos y estaban desafinados”, dijo.

Carter dijo que sin embargo algunos de los otros programas eran excelentes. La escuela acababa de invertir en equipo de video nuevo y también tenía un grupo de estudiantes activo dentro de la Urban Nutrition Initiative, un programa educativo cuyos miembros pueden trabajar en asuntos relacionados con la nutrición en la comunidad junto con estudiantes universitarios que están cursando carreras de salud pública.

Carter encontró un escape para sus talentos como miembro del celebrado Hybrid X Team de la escuela. El auto del equipo recientemente resultó ser mejor que más de 90 otros autos de programas universitarios de ingeniería y profesionales de la industria automotriz en un concurso de $10 millones para desarrollar un auto que rindiera 100 millas por galón de gasolina.

Junto con su experiencia en el equipo Hybrid X, a quien le da crédito como la razón por haberse quedado en la West, Carter también jugó fútbol americano y corrió pista durante su tercer año y fue parte del capítulo de la Philadelphia Student Union (PSU) de su escuela. Dijo que el apoyo de sus compañeros y mentores en la PSU fue el factor más importante en su éxito académico.

“Cuando mi abuelo murió, yo estaba bastante mal y tenía problemas para concentrarme en la escuela. La PSU realmente me ayudó a calmarme y a enfrentar cómo me sentía para que pudiera enfocarme en el trabajo y volver a poner mis calificaciones donde necesitaban estar”, dijo.

En el caso de Carter, sus actividades ayudaron a mejorar su desempeño académico porque sus compañeros de la PSU estuvieron pendientes de su progreso y le apoyaron emocionalmente. Pero lograr un equilibrio entre el desempeño académico y las actividades extracurriculares no siempre es fácil.

White dijo que aunque las actividades después de la escuela la mantuvieron interesada, también le tomaron tanto tiempo y energía que sus calificaciones comenzaron a afectarse. Pero cuando se involucró con la YUC en undécimo grado sintió presión para desempeñarse académicamente como parte de su compromiso con las actividades extracurriculares, lo cual renovó su enfoque en los estudios.

Andre Noble, decano de estudiantes en la Imhotep y entrenador a cargo del equipo de baloncesto de varones campeón del estado dijo, “Los jóvenes… a veces necesitan comprometerse con una actividad extracurricular para motivarse a tomar sus estudios más en serio. Cuando se usan adecuadamente, estos programas pueden ayudarlos a enfocarse en sus sueños y a entender cómo sus metas en la vida están conectadas con el desempeño académico”.

Ese fue el caso de David Appolon, estudiante senior en Imhotep y capitán del equipo de baloncesto. Aunque varias escuelas contaban con programas de balon­cesto excelentes, Appolon sintió que la Imhotep le ofrecería oportunidades igualmente excelentes como estudiante y como atleta.

Aún así, Noble fue quien lo ayudó a integrar ambas cosas.

“El baloncesto me hace mantener buenas calificaciones. Sobre todo aquí; Andre no es sólo el entrenador sino también el decano de estudiantes y por eso siempre sabe si nos estamos descuidando”, dijo Appolon.

En Imhotep, a todos los jugadores se les requiere ir a visitar universidades, a muchas de las cuales terminan asistiendo con becas de atletismo.

“Siempre estaba concentrado en el baloncesto, pero ahora también tengo que concentrarme en los estudios si quiero seguir jugando. Si no mantengo el desempeño, no podré jugar. Es así de sencillo”, dijo.

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